domingo, 29 de julio de 2012

Capítulo 9


                                               Capítulo 9
Guido se quedó inmóvil en aquella sala. Miró a su madre con una mirada enternecedora, acto seguido se dirigió hacia la puerta para seguir a su hermana, tiene que ayudarla.
-¡Daniela!-Le gritó cuando iba a cruzar la esquina de la casa.
Su hermana salió corriendo en busca de los brazos de Guido.
-Yo quiero que cenes con nosotros, quiero que volvamos a ser una familia. ¿Por qué todo es tan difícil?
-Daniela, no es culpa tuya, no te pongas así. Ven te acompañaré a casa.
-¡NO! Yo no voy a casa esta noche a dormir. Lo siento, pero no.-Le explicó muy nerviosa.
-Vale, tranquila. Si no quieres ir a dormir, vente conmigo.-Le ofreció mientras la tranquilizaba.
-¿De verdad? Gracias, muchas gracias.
Iniciaron el camino hacia la rústica cabaña de su hermano. Hacía mucho frío, demasiado. En una hora estaban cenando, algo sencillo, espaguetis con queso.
-Vendrás mañana a mi cumpleaños ¿no?-le dijo su hermano viendo como se acostaba en el sofá.
-¡Claro que sí! Por cierto, voy a llamar a las chicas para quedar con ellas.
-Vale, yo voy a recoger la mesa.
Decide llamar a Andrea, que es la que seguramente se lo cogerá.
-Hola Daniela, ¡estás desaparecida! ¿Dónde estás?
-Me he quedado a dormir en casa de mi hermano. Pero te llamo para recordarte lo del cumple de mi hermano. Vamos a ir ¿no?
-Sí, por supuesto. ¿Quedamos con las demás en la puerta de mi casa?
-¡Vale! Llama a las demás, a las ocho en tu casa. No os olvidéis.
Y sin dar tiempo a la afirmación de su amiga, colgó el teléfono.
Guido terminó de recoger la mesa y la vio profundamente dormida. Perfecta.
Abrió los ojos lentamente y lo primero que vio al despertar fue una ardilla que corría por los alrededores de la casa. Le sacó una limpia sonrisa.
-Buenos días Bella Durmiente.-Bromeaba su hermano.
-Bueno días… ¿Qué hora es? ¿Es muy tarde?-Dijo preocupada.
-Las diez y media, no es tarde.-Le explicó.- ¿Quieres desayunar?
-Yo no desayuno, Guido. Estoy a dieta.
-¿Y eso? Si tú estás muy delgada. No seas tonta y desayuna.
-No, de verdad.
-Vale, no te insisto.
-¿Me llevas a casa?-Le pidió a su hermano.
-¡Claro! Pero yo entró ¿de acuerdo?
-Sí, sí. Ya nos vemos esta noche en tu cumpleaños.
-¿Cómo vais a venir? ¿En autobús?-Le dijo preocupado.
-Vamos en el coche de Sofía.
-Venga sube a la moto que nos vamos.
Por un momento Guido pensó en la frase final de aquella película: “Porque solo UNA persona te hará sentir solo UNA vez que estás a Tres Metros sobre el Cielo” Él aún no se ha sentido así.
-Nos vemos esta noche ¿vale?
Entró en su casa…Con cierto miedo por la reacción de su padre.
-¡Hola Daniela! ¿Dónde has estado está noche?- Le dijo su hermana que iba vestida con un gracioso vestido de mariquitas.
-He dormido en casa de Sofía ¿sabes?-No quería que su familia supiera que había dormido en casa de su hermano, porque la tensión en la casa aumentaría.
No había nada en casa y decidió subir a su habitación a aclarar las ideas. Aunque no hizo precisamente eso, si no que, escuchando música, se quedó dormida…

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