Capítulo
9
Guido se quedó inmóvil en aquella
sala. Miró a su madre con una mirada enternecedora, acto seguido se dirigió
hacia la puerta para seguir a su hermana, tiene que ayudarla.
-¡Daniela!-Le gritó cuando iba a
cruzar la esquina de la casa.
Su hermana salió corriendo en
busca de los brazos de Guido.
-Yo quiero que cenes con
nosotros, quiero que volvamos a ser una familia. ¿Por qué todo es tan difícil?
-Daniela, no es culpa tuya, no te
pongas así. Ven te acompañaré a casa.
-¡NO! Yo no voy a casa esta noche
a dormir. Lo siento, pero no.-Le explicó muy nerviosa.
-Vale, tranquila. Si no quieres
ir a dormir, vente conmigo.-Le ofreció mientras la tranquilizaba.
-¿De verdad? Gracias, muchas
gracias.
Iniciaron el camino hacia la
rústica cabaña de su hermano. Hacía mucho frío, demasiado. En una hora estaban
cenando, algo sencillo, espaguetis con queso.
-Vendrás mañana a mi cumpleaños
¿no?-le dijo su hermano viendo como se acostaba en el sofá.
-¡Claro que sí! Por cierto, voy a
llamar a las chicas para quedar con ellas.
-Vale, yo voy a recoger la mesa.
Decide llamar a Andrea, que es la
que seguramente se lo cogerá.
-Hola Daniela, ¡estás
desaparecida! ¿Dónde estás?
-Me he quedado a dormir en casa
de mi hermano. Pero te llamo para recordarte lo del cumple de mi hermano. Vamos
a ir ¿no?
-Sí, por supuesto. ¿Quedamos con
las demás en la puerta de mi casa?
-¡Vale! Llama a las demás, a las
ocho en tu casa. No os olvidéis.
Y sin dar tiempo a la afirmación
de su amiga, colgó el teléfono.
Guido terminó de recoger la mesa
y la vio profundamente dormida. Perfecta.
Abrió los ojos lentamente y lo
primero que vio al despertar fue una ardilla que corría por los alrededores de
la casa. Le sacó una limpia sonrisa.
-Buenos días Bella
Durmiente.-Bromeaba su hermano.
-Bueno días… ¿Qué hora es? ¿Es
muy tarde?-Dijo preocupada.
-Las diez y media, no es
tarde.-Le explicó.- ¿Quieres desayunar?
-Yo no desayuno, Guido. Estoy a
dieta.
-¿Y eso? Si tú estás muy delgada.
No seas tonta y desayuna.
-No, de verdad.
-Vale, no te insisto.
-¿Me llevas a casa?-Le pidió a su
hermano.
-¡Claro! Pero yo entró ¿de
acuerdo?
-Sí, sí. Ya nos vemos esta noche
en tu cumpleaños.
-¿Cómo vais a venir? ¿En autobús?-Le
dijo preocupado.
-Vamos en el coche de Sofía.
-Venga sube a la moto que nos
vamos.
Por un momento Guido pensó en la
frase final de aquella película: “Porque solo UNA persona te hará sentir solo
UNA vez que estás a Tres Metros sobre el Cielo” Él aún no se ha sentido así.
-Nos vemos esta noche ¿vale?
Entró en su casa…Con cierto miedo
por la reacción de su padre.
-¡Hola Daniela! ¿Dónde has estado
está noche?- Le dijo su hermana que iba vestida con un gracioso vestido de
mariquitas.
-He dormido en casa de Sofía ¿sabes?-No
quería que su familia supiera que había dormido en casa de su hermano, porque
la tensión en la casa aumentaría.
No había nada en casa y decidió
subir a su habitación a aclarar las ideas. Aunque no hizo precisamente eso, si
no que, escuchando música, se quedó dormida…
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