Capítulo 6
¿Era ella? ¿Daniela? ¿Qué decir? ¿Qué hacer? Tenía ganas de irse a su hogar.
Pues… Sí es Guido. Quiere abrazarlo y preguntarle el por qué. Porqué no volvió a llamarla.
“Está guapísima, aún la recuerdo cuando tenía catorce años, tan niña, tan princesa, y ahora es prácticamente mayor de edad”
-Tío, pero ¿a quién miras?- Le pregunta un amigo suyo dándole un puñetazo en el hombro.
-Pero Pablo, ¿cómo no te das cuenta?- dijo burlón otro de sus amigos.-Mira a las niñas de allí.-Le aclaró señalándolas- Pero Guido, ¿no son un poco pequeñas?
-Tío, cállate, la de la derecha es mi hermana ¿vale?
Sin dejar que sus compañeros contestasen se dirigió hacia su hermana pequeña andando.
“Demasiadas casualidades en un día, el recuerdo de cuando se fue de mi casa, el signo del zodíaco, esto” Tiene ganas de gritar, correr, llorar.
-Daniela, voy a por un batido al bar de allí, ¿me esperas?
-Sí, aquí te espero.
Levantó, la mirada y lo vio acercarse. ¿La habría reconocido?
-Hola Daniela.-En frente de ella se posó Guido. Un chico que por supuesto quiere mucho.
Lo abrazó con todas sus fuerzas, y él le respondió el abrazo.
-Te quiero, te quiero mucho Guido, yo… Te he necesitado mucho. Yo…
-Yo también Daniela, no he sabido manejar lo suficiente mi vida como esperaba, no pude llamarte porque, supongo que papá, me restringió las llamadas y no pude. Luego al comprarme otro móvil se me borró el tuyo.
-Da igual, eso ahora me da igual, por fin podrás volver a casa y…
-No Daniela, yo no voy a volver a casa, es más he encontrado un sitio fabuloso dónde vivir. Ven, voy a enseñártelo.
Daniela sacó el móvil del bolsillo para mirar la hora.
-Es que… Mañana tengo clase y…
-Anda no seas así, si te va a encantar.
-Está bien. Vamos.
Sin acordarse de sus amigas se fue con su hermano. SU hermano. Llegaron a un callejón donde había una moto.
-¿Es tuya?-Preguntó a su hermano acercándose al vehículo.
-Sí. ¿Te gusta?-Dijo tocándole el pelo a su hermana pequeña.
-Claro, es preciosa, pero ¿cómo la has conseguido?-Volviéndose hacia él le dio un beso en la mejilla.
-Pequeña tengo mis contactos. Anda sube.-La invitó a subir dándole un casco.
Llegaron a las afueras de la ciudad. Su hermano cogió un sendero en el cual había muchas piedras y era muy difícil conducir. Pero al final Daniela vio a lo lejos un gran lago con una cabaña al lado.
-¿Vives aquí? Es… Es un pasada. Qué divertido y qué bonito.-Le dijo acercándose al lago.
-A mí también me encanta. Ven te voy a enseñar la cabaña.
-Pero… ¿No es de nadie?- Entró en la cabaña maravillada.
-No viene nadie desde hace tres años. Así que por ahora vivo aquí.
Eran dos habitaciones. Con un salón cocina. En una de las habitaciones iba acompañada de un aseo.
-Te propongo una cosa.-Le ofreció su hermano.
-¿Qué?
-¿Quieres darte un baño en el lago?
-Pero… ¿No hace frío?
-Princesa, claro que sí. Era un reto.
-Jaja. Te Quiero mucho.
-Vente aquí conmigo Daniela.-¿QUÉ DICE SU HERMANO?
-Guido… No puedo dejar sola a Claudia. Ella tiene ahora mismo ciertos problemas en el colegio y yo la entiendo mejor que nadie.
-Queda un día conmigo. Quiero verla. También a ella la he echado de menos.
-Dame tu número y algún día que tenga libre te llamo ¿vale?
-De acuerdo.
Se lo dan intercambiándose los teléfonos.
-¿Tienes “Tuenti” Guido?
-Sí me llamo: Guido Cucki.
-Jaja. Vale luego me conectaré.
Salieron de aquella preciosa cabaña y volvieron al parque.
Se despiden y Daniela coge el teléfono y llama a Diana.
-Diana… Soy Daniela ¿me puedo quedar a dormir a tu casa?
-Sí, claro pero… ¿qué te ha pasado?
-Algo increíble, ahora te cuento. Hazme un favor, llama a mi madre y dile que no voy a dormir a casa.
Cuelga.
Guido. Guido. Guido. Guido. Lo quiere. Sabe que lo quiere. Quiere volverlo a ver.
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