domingo, 1 de julio de 2012

Capítulo 5

Capítulo 5
Ella volvía de clase, leyendo un libro: “Una noche encantada”, sus compañeros de clase le daban un doble sentido al título, pero ella pensaban que eran un poco tontos pensando que una chica como lo era Daniela pudiera leer un libro de ese tipo.
Casi sin darse cuenta había llegado a su casa. Cuando se involucraba de tal manera en la lectura el tiempo se le pasaba volando.
Metió la llave en la cerradura y entró.
¡Qué ganas tenía de tumbarse en el sofá! Pero lo primero que vio fue a su hermana pequeña Claudia que se abalanzaba sobre ella llorando desconsoladamente.
-Claudia, Claudia, pero… ¿Qué te pasa? ¿Qué te ha pasado?- Le dijo desesperadamente, abrazándola con fuerza.
-Es que… es que…-dijo gimiendo- papá y mamá se están peleando en el salón con Guido.
-¿Con Guido? Pero… ¿por qué?-Su hermana no le podía contestar, estaba demasiado histérica. Se acercó al salón…
-¡Papá, no quiero estudiar medicina!
-¿Entonces? ¿Qué quieres hacer? Si no empiezas a estudiar ahora ¿cuándo lo harás?
-Yo quiero ser poeta, no quiero ser médico, no me gusta.
-¡JÁ! ¿Poeta? ¿Quién te crees que eres? ¿García Lorca? ¡Por favor Guido!
-Papá no voy hacer lo que TÚ me digas.
Silencio.
-Papá, no voy a dejar que me dirijas. Me voy ¿vale? Me voy.
-¿Y a dónde piensas ir?-Se burló su padre.
Sin decir nada Guido, salió del salón y subió a su habitación. A los veinte minutos, bajó con una maleta en la mano.
Vio a Daniela y a Claudia. La pequeña aún lloraba.
Guido le pidió a Daniela que se acercara.
-Me voy Daniela. Adiós.
-Lo he oído Guido. Pero… ¿a dónde piensas ir? Guido por favor, no te vayas. Te Quiero.
-Hermanita, no puedo dejar que papá me controle así. Debo iniciar una nueva vida. Yo también te quiero mucho Daniela.
Ella rompió a llorar y lo abrazó.
-Adiós Guido… Ten cuidado.
Guido vio a Claudia, en el sofá observándolos, sin entender muy bien qué pasaba.
-Adiós pequeña, Te Quiero mucho.
-¿Dónde vas Guido? ¿Vuelves mañana verdad?
No sabía qué contestar.
-Claro princesa. Mañana nos vemos.
Salió por la puerta sin volver a mirar a Daniela.

Caía una lágrima por su mejilla, después de recordar el día en que se fue su hermano. Hace tres años. Lo quería tanto. Y no ha vuelto a saber nada de él.
Suena su móvil.
-¡Hola Andrea!-Dijo Daniela animada.
-Hola Daniela… Te llamaba para decirte que a las ocho y media hemos quedados Diana, Eva y yo para ir al parque. ¿Te vienes?
Piensa. Un domingo, al día siguiente hay clase. Pero porque salga un rato no pasa nada.
-¡Claro! Voy a prepararme y en una hora nos vemos en la puerta del colegio ¿vale?
-OK.  Adiós. Guapa.
-Adiós niña.
Las dos chicas cuelgan.
Tocan a la puerta. Y entra su hermana con una revista en la mano.
-Daniela, ¡mira, mira!-Sonriente, quiere enseñarle algo.
-¿Qué pasa cariño?
-Mira este signo del zodíaco, Escorpio, ¿no era el de Guido?
Casi pierde el conocimiento. ¡Su hermana pequeña, diciendo eso! Pero, pero, no lo comprende.
-Sí… sí. Llevas razón.
Sonríe.
-¿Vas a salir?
-Un ratito, con mis amigas. Pero en seguida vuelvo.
-Vale, ¡adiós!- Con un beso en la mejilla sale de la habitación.
No se va a arreglar mucho. Unos vaqueros y una camiseta azul. Bien ¿no?
Baja al salón y ve a su padre dispuesto a salir.
-Papá ¿te vas?- le preguntó Daniela entrando en la cocina.
-Sí cariño, tengo una reunión en el instituto y me tengo que ir.
-Pero… ¿vas a volver?-Claudia asustada de que no volviera le dio un abrazo.
-¡Claro que sí Claudia! Antes de que te vayas a dormir estoy aquí para darte un beso.
-¡Vale! ¡Adiós!
-¿Tú vas a salir Daniela?- Se interesó su madre.
-Sí, he quedado en el parque con mis amigas.-Sin olvidarse de nada…-Y volveré pronto porque mañana hay clase, no te preocupes mamá.
Antes de que empezara…
-Llevo el móvil, si me necesitas llámame.
Y sin dejar que su madre dijera nada salió por la puerta y se encaminó hacia el lugar de encuentro con sus amigas.
-¡Hola Eva!-Gritaba Daniela desde una esquina de la calle.
-¡Hola Daniela!-Contestó la otra  chica con el mismo tono de voz.
Corrieron y corrieron hasta encontrarse.
-¿Dónde están Diana y Andrea?-Preguntó nuestra protagonista al ver que las demás “locas” no habían llegado.
-Me ha llamado Andrea cuando venía de camino y me ha dicho que nos esperan en el parque.
-¡Qué morro tienen estas!-Admitió Daniela.
Sin más dilación se fueron hacia el parque.
Comentando el examen del martes que no había estudiado ni un poquito.

El camino hasta el parque se les hizo corto, pero cuando llegaron, Daniela no daba crédito a lo que veían sus ojos.
¿Era él? ¿Aquel chico que prometió que la llamaría y nunca lo hizo? Era él. Guido. Su hermano que hace tres años desapareció de sus vidas.

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